Hoy en día en muchas iglesias nos hemos especializado en la adoración. Nos preocupa cómo ser mejores adoradores o cómo llevar una “buena” adoración en el servicio de la Iglesia. Se han escrito libros y cursos sobre Adoración.
Todo esto responde al contexto de la experiencia cúltica o congregacional. Es decir, cuando los creyentes se reúnen en sus congregaciones o en algún evento para adorar. De ahí el surgimiento de tantos ministerios de adoración en las iglesias con sus respectivas liturgias.